La Alegría de Vivir – José Ramón González García


Si no vivimos plenamente el presente, en un abrir y cerrar los ojos la vida  se nos habrá escapado. Habremos perdido sus sensaciones, su aroma, su exquisitez y belleza y sentiremos que ha transcurrido a toda velocidad.

Por ello que al observar todo lo que nos rodea y nos suceda día con día, cosas tan importantes que nos permiten seguir adelante, cosas que nos invitan a superar y gozar esa oportunidad de vivir, y de alguna manera tan transcendental recordar que debemos ser anfitriones de nuestra propia vida, en las circunstancias que propician nuestras debilidades morales y físicas.

 Estar vivo, respirar con libertad, sentir latente el deseo de vivir y seguir de nuevo hacia delante para superar todo lo que nos suceda y ver cada nuevo amanecer con renovadas ilusiones recordé las palabras EPÍCTETO: “ACERCATE A LA VIDA COMO SI FUESE UN BANQUETE” que humosas y sabias palabras.

En algún momento escuché una frase que dice; “Si se nos presentan problemas, son para solucionarlos, no para hacerlos más grandes”. Grandes soluciones nacen de la filosofía de la vida, de los aprendizajes ajenos, en momentos de fuerza, en momentos de flaqueza se emprenden con una fuerza insospechada la gran empresa de volver a empezar y nos deben de servir como ejemplo para todos aquellos que nos ahogamos en un vaso con agua, que dimensionemos pequeños problemas y que la gente se conduela de nosotros, en vez de que por nosotros mismos nos levantemos.

El complemento de esa fuerza que llevamos dentro de nuestro interno ser, no puede faltar el amor, la amistad, hacer el bien, llenar nuestro Yo, de ilusiones, los sueños de recuerdos, sin olvidar a  nadie, seguir el curso de nuestra vida, de nuestro río, de nuestra oportunidad de vivir, de sentirnos útiles y  motivadores hasta que nos llegue nuestro  final.

Con esto puedo deciros unas palabras del gran filósofo Anneo Séneca; Cuando es bien empleada la vida, ésta es suficiente larga. Los seres positivos siempre dejan huella, llenan todo lo que les rodean, queda el eco de su voz, el calor de su entusiasmo y deseo de vivir, de aprender, de enseñar, de seres como esos, se aprende tanto, que lo más que podemos hacer, es seguir su ejemplo. Y con esto como corolario termino diciendo; El pasado ya ha pasado, aprendamos de él y dejémoslo atrás.
El futuro ni siquiera ha llegado, hagamos planes para el futuro, pero no perdamos el tiempo preocupándonos por él.

Preocuparse por lo que pasó o por lo que no ha ocurrido, no sirve de nada, cuando dejemos de preocuparnos, por todo esto, estaremos en el presente, solamente entonces, empezaremos a sentir y experimentar la alegría de vivir.

QUE SEAIS MUY FELICES.


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